A la mitad del torneo estamos en la mitad de tabla con 10 puntos, a cinco de la punta y a otros cinco del último puesto. También con la mitad de los jugadores que al inicio, que por circunstancias del juego no pudieron alistarse desde la segunda fecha de este renovado inicio de the big bertha.
Hubo alegrías y entusiasmo futbolístico -pues la mística no se pierde fácil- pero hoy preocupa, futbolísticamente escribimos, la falta de gol y la mala suerte sobre el final.
Con pocas llegadas de gol por partido este equipo no puede pretender cambiar su destino tampoco. Hay abuso de pases imprecisos, bombas arriba y cero desborde. No suben los carrileros ni el medio cambo es ofensivo y los delanteros bajan y se los topan. Estamos dando un mal espectáculo en todas las líneas, desde los puestos defensivos -que tuvo su pico de esplendor- hasta los puestos de atacantes -también con sus momentos de gloria en aquella prometedora goleada-.
Mucho va a tener que cambiar el juego el ingreso de la Pantera, el Morrón, el Pepi y Marito. Veremos, más allá de lo anímico, en qué parte del vaso se postrará el espectáculo: si en la parte medio llena o en el más frío de los vacíos.
Fran, no llores. ¡Los goles de papi ya van a venir!
Salú!

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